No quiero crecer, quisiera ser niño nuevamente, poder ganarle a la muerte y mejorar al mundo, son las respuestas que circulan por mi cabeza, al momento de preguntarme que bien le a hecho el adulto a la humanidad, que esperanza tienen los niños de ver la luz, si desde hoy se sabe que el mundo va de mal en peor, se ve difuso el futuro entre tanta violencia, destrucción, masacres, guerras, envidia, intolerancia, egoísmo, etc. dijo un gran pensador que “la tierra no es heredada por nuestros padres, sino prestada por nuestros hijos” y que razón tiene, me entristece totalmente el ver como los niños de hoy sufren más que nunca, pues le presentamos una violencia absoluta y en cada momento, como no entender que los niños son lo mas bello que la creación a generado, son Ángeles condenados a la enseñanza del adulto y es hay el miedo, no se lo que seré cuando grande, talvez el día de mañana cambie rotundamente y me convierta en uno mas de las personas inconcientes. Si supieran realmente el mal que hace crecer entre violencia, talvez no directa, pero violencia al fin y al cabo, porque los golpes son la menor violencia que un niño puede recibir, aquellos gritos y peleas que los niños ven, escuchan o sienten le van quitando la sonrisa, la infancia el cimiento de la persona y si estos están débiles o no existen, que podemos esperar de una persona, ¿Cómo es que no se les destroza el corazón a algunos de ver tanta estupidez? Como pueden gritar, golpear o ignorar a un niño que no tiene el sentimiento de maldad y que son condenados a la peor de las penas, el vivir entre grandes, si ya le destruimos el entorno, ¿porque continuar con ellos?
El detenerse a reflexionar sobre como guiamos el mundo, como lo vivimos se vuelve una obligación, ¿Cómo pueden existir orfanatos?, ¿centros de rehabilitación para menores?, ¿juzgados de familias?, que ignorante somos ante la inmensidad del universo, porque jugar a ser dioses, a crear y deshacer como si supiéramos y tuviéramos la certeza de el bien y el mal, como se puede salir a la calle si se vuelve una costumbre ver a niños llorando, padres gritando, niños limosneando o drogándose, al menos a mi el corazón no me da para mas llanto, me desangro al ver tanto horror, al ver tanta indiferencia, al ver tanta estupidez humana junta, no creo poder resistir aquella violencia que genera nuestro entorno, si para ser alguien hay que crecer y volverse indiferente, estupido, inhumano y superior, que alguien me diga donde encontrar el nunca jamás, porque prefiero sentir el dolor de ellos que hacerme el indiferente.

El cuestionar a la sociedad para generar una reforma a la persona se vuelve una obligación cuando el hombre, comienza a destruir al niño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario